lunes, 27 de mayo de 2019

FACILITANDO LA CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO DE VIDA DE LAS MUJERES DESDE SU COMPETENCIA RELACIONAL-. Ven


Sección: LA ORIENTACIÓN EN EL MUNDO
El presente articulo es tomado, con autorización de la autora, de la Hoja Informativa de la Asociación Internacional para la Orientación Educativa y Vocacional. Num. 83, Mayo, 2019.  (IAEVG, siglas en Inglés). Pp. 14-19

FACILITANDO LA CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO DE VIDA DE LAS MUJERES DESDE SU COMPETENCIA RELACIONAL

Por María Luisa Rodríguez-Moreno, Profesora Emérita de la Universidad de Barcelona (España) (luisarodriguez@ub.edu; https://guidanceinspain.blogspot.com)



EL PROYECTO DE VIDA: ALGUNAS APROXIMACIONES
El proyecto de vida ha sido un tema muy tratado en la investigación y en la literatura francófona. Se han dado numerosas definiciones desde los diferentes modelos adoptados. Cito alguno de ellos: Boutinet (1990) presentó el proyecto de vida como «el resultado de relacionar categorías del pasado con acciones del presente, con el fin de preparar el futuro»; Etiénne, Baldy & Benedetto (1992) afirmaron que proyectar es una anticipación, mediando la intencionalidad y la autonomía personal y que supone cuestionarse la validez de los objetivos repensando radicalmente las intenciones originales; la intencionalidad y el compromiso son dos de las variables básicas del proyecto vital; Batini (2006) lo define y lo clasifica en cuatro fases: definir el objetivo profesional, hacer un listado de los recursos con que se cuenta, señalar las relaciones personales y las conexiones que se han creado y señalar las etapas que se van a programar; Carneiro et al. (2015) (Fig.1)  integran el proyecto de vida en el proceso de desarrollo de la carrera;


      Mundo imaginado o ideal                                           Realidad
 


Figura 1. Lógica de una dinámica procesual
hacia la consecución de la carrera (Carneiro et al., 2015)

Y Goguelin & Krau (2015) (Fig. 2) subdividen el proyecto de vida en cuatro subproyectos. En el subproyecto “Poder” se ubicaría la dimensión relacional:

Figura 2. Los subproyectos de Goguelin y Krau (1995)
De esas definiciones se deduce que proyectar es un complejo proceso de introspección que implica saber anticipar el objetivo, definir los recursos precisos, planificar las etapas e imponerse como obligación llevar a cabo lo proyectado (Más detalle en Rodríguez-Moreno, 2003).

PROYECTO DE VIDA Y DIMENSIÓN RELACIONAL DE LAS MUJERES
Cualquiera de los modelos existentes de proyecto vital contempla la dimensión comunicativa o relacional. La posibilidad de relacionarse o conectarse con los otros provee de recursos emocionales aplicables a multiplicidad de ámbitos (trabajo, personalidad, contexto comunitario, familia) incluso con probadas repercusiones en la estructura cerebral. Aquí me interesa profundizar en el concepto de dimensión relacional que se enraíza en el activismo feminista de finales del siglo XX.
El término “relacional” asume que los seres humanos están dispuestos para conectar significativamente con los demás. En las primeras investigaciones, lo relacional se refería a la mujer, pero actualmente se está instalando una corriente intelectual que pretende explicar la conducta humana en diferentes culturas, tiempos y escenarios vitales, referida a cualquiera de los sexos. La competencia relacional (incluida generalmente en las competencias sociales) exige todo un abanico de capacidades para conectarse interpersonalmente de manera eficaz y útil, en el camino de la construcción de la identidad personal.

ALGUNAS TEORÍAS EXPLICATIVAS DE LA DIMENSIÓN RELACIONAL. LA MATRIZ RELACIONAL
El psicoanalista Mitchell (1988) cofundador de la Asociación Internacional para la Psicoterapia y el Psicoanálisis Relacional (IARPR) inició el psicoanálisis relacional proponiendo el paradigma de dos dimensiones -la interna y la externa- de la relación con los otros. Previamente, Mitchell habían publicado, con Greenberg (1983) la obra “Las relaciones de objeto en la teoría psicoanalítica” en la que distinguían dos enfoques psicoanalíticos: el modelo pulsional y el modelo relacional en que subsumieron conceptos del Psicoanálisis Interpersonal, de la Teoría de las Relaciones de Objeto y de los desarrollos de la Self-Psychology. Se iba construyendo así la que se denominó “matriz relacional” de tres dimensiones, el sí mismo (las representaciones que una persona tiene de sí misma); el objeto (las representaciones que tiene de otras personas significativas) y el campo interactivo (estilos o pautas de intervención con los otros). (Fig. 3).
Relación
Fig. 3. La matriz relacional (inspirada en S. Marín, 2014)
La matriz relacional trascendió la lógica individual de las teorías psicoanalíticas y abrió inmensas perspectivas al paradigma relacional. Cito algunas teorías sobre la competencia relacional desde la perspectiva de género:
1.       Josselson (1992) afirma que las mujeres distinguen su “yo” conectándolo con el de los demás porque su identidad se enraíza en una red relacional. “Desarrollarse-en-relación” es el punto neurálgico de la identidad femenina.
2.       El Equipo del Stone Center (1981) presta atención específica a las experiencias de mujeres, infancia y familias a través del programa Relational Cultural Theory (RCT), según el modelo “el-yo-en-relación”. Sostiene que la identidad de las mujeres se organiza alrededor de la capacidad de establecer y mantener conexiones con los demás.
3.       Carol Gilligan (1993) incluye la relación con los demás en lo que denomina la “ética de la solicitud”, que es atender y tener en cuenta a los otros a la vez que esos otros te tienen en cuenta a ti. La capacidad relacional es, para Gilligan, la capacidad de colocarse en el universo de los otros sin perder el sentido de lo propio, y de aprender de ellos poniéndose en su lugar. La relación, para Gilligan, es una cuestión que implica un compromiso afectivo compartido.
CONTRIBUCIÓN DE LA PSICOPEDAGOGÍA AL PERFECCIONAMIENTO DE LA COMPETENCIA RELACIONAL FEMENINA: SUGERENCIAS
La psicopedagogía contribuye a perfeccionar la competencia relacional enseñando a la mujer a gestionar sus recursos personales (sentimientos, emociones, capacidad de razonar, tendencia a actuar, consciencia de la propia conducta o sensibilidad respecto al contexto) favoreciendo la construcción de la identidad personal al elaborar el proyecto (Cusinato, 2013). En el marco de las competencias transversales (específicamente en la competencia comunicativa) la competencia relacional se desarrolla de acuerdo a la edad y al bagaje competencial previamente adquirido; y, en muchos casos, actúa a modo de terapia (más profundamente que algunas terapias específicas).

Las metodologías más corrientes para mejorar la competencia relacional oscilan entre la instrucción verbal, el intercambio presencial maestro/alumno o mentor/tutelado, la mera conversación o diálogo abierto, y el uso de ejercicios psicofísicos de relajación, concentración, tareas específicas, con variedad de recursos didácticos construidos si puede ser ad hoc) y, especialmente, la narrativa.
En efecto: una de las metodologías más favorecedoras de la pulsión relacional es la de enseñar a las personas a expresarse; a narrarse a sí mismo; a poner negro sobre blanco todas sus preocupaciones, proyectos, dudas, ambiciones y esperanzas. Se trata de enseñar a las mujeres a redactar autobiográficamente su proyecto de vida para que pueda comprender su significado y su impacto en otras personas.

Los teóricos de las narraciones de vida están de acuerdo en afirmar que, al llegar a la adultez, mujeres y hombres alcanzan el tiempo del cumplimiento, del balance de lo hecho, de dar cuentas de lo vivido. La narrativa autobiográfica es una de las mejores maneras de recomponer los fragmentos de una vida, de anudar y reanudar (tejer) los hilos de la experiencia pasada, de releer un texto vital cuyas partes más significativas ya están escritas. La vida se va escribiendo a medida que se vive, aunque nunca acaba de ser escrita porque está hecha de vacíos, de silencios y de agujeros indecibles (inenarrables). Las personas intentan reescribir su vida lo más perfectamente posible para alcanzar el máximo rigor y sentido.


Escribir la autobiografía es, en cierta manera, conseguir la paz interior, enfrentándose al dolor o a la inquietud de los recuerdos, a través de un pacto consigo mismo/a, con los demás y con la vida (Lejeune, 1996). Esa paz o paréntesis (la tregua) produce un a modo de síntesis entre lo emotivo y lo intelectual acercando al autobiógrafo a una personalidad múltiple tal como dice Yourcenar (1982) al referirse a su propia persona como un “conjunto de materiales diversos amontonados sin orden” que le confieren dimensiones multiformes. En el caso del relato de vida, esa síntesis se traduciría en la posibilidad de explicar varias vidas, vivir otras vidas en la propia vida -como sugieren Las Moradas” de Teresa de Jesús (1948)- o imaginarlas a la hora de autobiografiarse.


Las razones para narrarse son variadas y cubren un amplio espectro; las más significativas: razones íntimas (describir una trayectoria vital, retratarse a sí mismo, recomponer retrospectivamente la propia personalidad -el yo-; examinarse a sí mismo, ir a la búsqueda del tiempo o de la felicidad perdida, evocar la memoria nostálgica); deseo de contribuir con una vida testimonial (intenciones ejemplificadoras o modélicas); necesidad de cerrar una etapa o un quehacer vital extenso (cerrar períodos globales, querer decir la verdad, reconstruir el mundo); prepararse para la muerte, enfrentarse al destino, y muchas otras[1]. Narrarse es una cuestión no sólo personal, sino social. De hecho, exige un pacto con el lector que garantice la sinceridad y la veracidad. Lejeune explica así el concepto de pacto autobiográfico:

“El pacto autobiográfico es el compromiso que asume un autor de contar directamente su vida (o una parte o un aspecto de su vida) en base a una actitud de veracidad. El pacto autobiográfico es algo opuesto al pacto de la ficción. Cualquiera que os ofrezca una novela (aunque esté inspirada en su propia vida) no os pide que creáis que todo lo que cuenta es cierto. Simplemente se trata de “jugar a creérselo”.


Hay variados géneros autobiográficos: diarios íntimos, cartas, libros de viajes, memorias, autorretratos, autoficción, crónicas, blogs personales, confesiones, entrevistas, autobiografías  fotográficas, etc., todos posibles desde el abordaje narrativo.


ANEXO
Ejemplos de recursos didácticos para su uso en talleres de narrativa vital:
EJEMPLO 1: MI AUTOBIOGRAFÍA[2]

Explicación de la tarea a realizar y objetivos
Se trata de aprender a reflexionar sobre la propia historia personal, vital y académica previas a las transiciones desde la carrera a sucesivos estudios u otros momentos críticos, en especial los laborales. La revisión autobiográfica es, de hecho, la actualización del presente en función del pasado próximo y remoto para ir planificando el futuro.
Sería, fundamentalmente, responder a la cuestión: ¿Quién soy ahora? La toma de conciencia y la respuesta a esta pregunta vendrán favorecidas por la redacción de una breve autobiografía en la cual clasificar, ordenar y sintetizar los sucesos pasados y actuales para revisarlos inmediatamente.
Actividad: Construye tu mapa autobiográfico
1.                   Anota los acontecimientos que consideres significativos y la fecha en que tuvieron lugar. Pueden ser historias, recuerdos, crisis, y todo lo que crees que ha influido en lo que eres ahora, tanto desde la perspectiva familiar, como académica o social.
Acontecimientos que creo significativos en mi biografía
Año/Años
¿Por qué es importante para mí?
1.


2.


3.


4. Etc.



Ejemplo 2: ¿Qué significa y qué comporta conocerse a sí mismo?[3]
Conocerse a sí mismo no es tarea fácil. Recordad que la máxima “Conócete a ti mismo” estaba inscrita en la entrada del templo de Delfos en la Grecia clásica, como invitación al autoconocimiento y al perfeccionamiento personal. Platón reproducía este pensamiento de su maestro Sócrates. Conocerse a sí mismo implica examen interior, introspección, a través de juicios ponderados y objetivos, examen de los propios puntos débiles y -también- de los fuertes, conocimiento de las propias pasiones y áreas de desarrollo vital. Conocerse a sí mismo es aceptar los juicios del resto de las personas sobre nuestra conducta y modo de ser. Algunos teóricos afirman que conocerse a sí mismo es un mito o una falacia. Que es cosa imposible.

Son varias las dimensiones que conforman la esencia de ese “conocerse a uno mismo”: Inteligencia, aptitudes, intereses, autoconcepto, estructura de la personalidad y muchas otras. Un acercamiento a esas dimensiones se puede apreciar a través de los conocidos tests psicométricos o a través de la observación y de la entrevista. Pero por muchas mediciones que el psicopedagogo haga, siempre habrá un punto inefable, imposible de alcanzar, que nos explique verdaderamente quiénes somos.

Podéis consultar el, Eysenk Personality Qüestionnaire (EPQ) (www.teaediciones.com) como ejercicio introductorio para conocer alguna prueba de medición de la personalidad.



REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA

Batini, F. (2006). Il dissegno di un obietivo professionale. En F. Batini & N. Giaconi. Orientamento informativo. Percorsi e strumenti per la scelta formativa e professionale. Trento: Erickson.
Boutinet, J.-P. (1996). Anthropologie du projet. Paris: PUF.
Cambi. F. (2002). L’autobiografia come metodo formativo. Roma-Bari: Editori Laterza.
Carnerio, J., Taveira, M.C. & Llanes, J. (2015). Cómo orientar la gestión de la carrera profesional. Barcelona: UOC.
Cusinato, M. (2013). La competenza relacionale. Milano: Springer-Verlag.
De Mattei, R. (1990). La musa autobiografica. Firenze: Casa Editrice Le Lettere.
Demetrio, D. (A cura de) (1995). Per una didattica dell’inteligenza. Il metodo autobiografico nello svilupo cognitivo. Milano: Franco Angeli.
Étiénne, A., Baldy, R. & Benedetto, P. (1992). Élaborer un projet c’est avoir l’intention de l’éxecuter, sinon s’est un rêve. En Le projet personnel de l’éléve. Paris: Hachette.
Galle, H. et al.  (2009). Em primeira pessoa: Abordagens de uma teoria da autobiografia. Sâo Paulo: Annablume.
Gamelli, I. (2004). Auto(bio)grafía. Milano: Edizioni Unicopli. Col. Scienze Umane.
Goguelin, P. & Krau, E. (1992). Projet professionnel, projet de vie. Paris: Éditions ESF. Col. Les hommes et l’Entreprise.
Greenberg, J.R. & Mitchell, S.A. (1983). Object Relations in Psychoanalytic Theory. Cambridge, Mass.: Harvard University Press. 1983.
Guilligan, C. (1993). In a different voice: psychological theory and women. Cambridge, Mass: Harvard University Press.
Josselson, R. (1992). The space between us: exploring the dimension of human relationship. San Francisco: Jossey-Bass.
Lejeune, Ph. (1996). Le pacte autobiographique. Paris: Éditions du Seuil.
Marín, S. (2014). Stephen Mitchell y el paradigma relacional en psicoanálisis. Revista de Psicologia.  Universidad de Antioquía, 6(1), 125-140.
Mitchell, S. A. (1988). Relational concepts in psychoanalysis: an integration. Cambridge. USA: Harvard University Press.
Pozuelo, J.M. (2006). De la autobiografía. Teorías y estilos. Barcelona: Crítica.
Rodríguez-Moreno, Mª.L. (2003). Cómo orientar hacia la construcción del proyecto profesional. Bilbao: Desclée de Brouwer.
Rodríguez Moreno, Mª. L. (coord.) (2011). Estudios universitarios, proyecto profesional y mundo del trabajo. Herramientas para elaborar el proyecto profesional. Barcelona: Servei de Publicacions de la Universitat de Barcelona.
Rodríguez-Moreno, Mª.L. (2018). Edad adulta y espacio de escritura personal. Documento de trabajo para la Universidad de la Experiencia. Barcelona: Universidad de Barcelona. (Inédito).
Schettini, B. (2004). Le memorie dell’uomo. Il lavoro narrativo della mente fra retrospettiva, prospetticità e autobiografía. Milano: Angelo Guerini e Ass.
Stone Center (1981). Actualmente ha devenido Wellesley Centers. Véase el escrito de Baker, J. et al. (1991). Some misconceptions and reconception of a relational approach. Paper No. 49. https://www.wcwonline.or/vmfiles/49sc.pdf.
Teresa de Jesús (1948). Obras completas. Madrid: Aguilar.
Teruel, J. (2015). El ensayo como autobiografía. Hispania. 98.4 (2015): 668-69. https://muse.jhu.edu/article/605421.
Yourcenar, M. (1982). Memorias de Adriano. Barcelona: Edhasa. 25-32.



[1] Para más detalle y profundización, remito al lector al libro de Jean-Philippe Miraux (2005). La autobiografía. Las escrituras del yo. Buenos Aires. Editorial Nueva Visión. Pp. 31-65. Es la traducción del original en francés de 1996: L’autobiographie. Écriture de soi et sincerité. Paris: Nathan-Université.

[2]  Este es uno de los muchos ejercicios que publicamos en 64 páginas en el libro Estudios universitarios y mundo de trabajo. Cómo elaborar el proyecto profesional. Barcelona: Servei de Publicacions de la UB. 2011. Vid el link: http://www.publicacions.ub.edu/liberweb/mundo_trabajo/cuestionario.pdf 

[3]  Éste es un ejemplo de las actividades lúdicas (posts) que ofrezco al alumnado del Máster de Psicopedagogía de la Universidad Internacional de Barcelona (UNIBA).

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